Apagar Si Pagó

El presente artículo tiene por objetivo mostrar el impacto que la campaña “Apagar Paga” lanzada por el Gobierno de Colombia, tuvo en la demanda de energía eléctrica y gas natural; adicionalmente, el artículo explora la incidencia, que en la misma campaña, tuvo, la desaceleración de la actividad económica en Colombia, posterior al choque externo de caída en precios de petróleo, teniendo en cuenta que como parte del ajuste macroeconómico que enfrentó el país, el tipo de cambio se depreció, lo que incidió en el aumento significativo de la inflación de gas natural, energía eléctrica y combustibles.
 
Los resultados muestran una tendencia creciente en cuanto al comportamiento de la elasticidad precio –demanda, esto es, una mayor sensibilidad del consumidor frente a cambios en los precios de la energía, los cuales, tanto en el caso de la energía eléctrica, como en el gas natural, han subido desde 2014, en promedio, por encima de la inflación, por varios factores: i) la presencia del fenómeno del Niño, que redujo la capacidad de generación de las plantas hidroeléctricas, por la caída en el nivel de lluvias; ii) el incremento en el precio del dólar, ante la caída de precios del petróleo desde 2014, lo que redujo de forma ostensible los ingresos por exportaciones de Colombia, reduciendo la oferta de divisas, y por ende, conduciendo a una depreciación del tipo de cambio; iii) la reducción de la oferta de gas natural, en respuesta a una disminución de la actividad de exploración, como efecto colateral de la caída de los precios del petróleo, lo que ha llevado a una disminución del stock de reservas, estresando escenario de mayor demanda, en particular, los que produjeron los generadores de energía eléctrica, al aumentar su demanda de gas natural para cumplir con los contratos de energía dada la reducción en la capacidad de generación de las hidroeléctricas.
 
El alcance de la investigación permite evidenciar cambios estructurales en la demanda, que la campaña Apagar Paga, al promover la eficiencia energética y el ahorro en la demanda de energía eléctrica, ha acentuado. En este orden de ideas, a futuro, una mayor elasticidad precio – demanda, implicará una mayor competencia en precios, así como una mayor dificultad en poder trasladar a las tarifas, las ineficiencias en la cadena de producción, que van desde la generación y transmisión, hasta la comercialización y distribución de la energía.
 
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